Translate

jueves, 25 de julio de 2013

Simparecencia

Vivimos un momento en el que resulta muy difícil realizar el esfuerzo de reflexionar, en el que intentar penetrar la inextricable selva en la que este sistema corrupto nos ha metido para poder ver clara la realidad que vivimos se torna imposible para los ciudadanos. No conseguimos ponerle nombre a esta ignominia ni rostro al verdadero enemigo y nos perdemos en hueras batallas dialécticas que son aprovechadas por los oligarcas para continuar clavándonos la puya en medio de la espalda. Estamos agotados. Año y medio de golpes dados viernes a viernes nos han reducido la voluntad a astillas, el entendimiento a pulpa y no sabemos más que pelearnos entre nosotros. No reflexionamos, no leemos interpretando lo que otros dicen; nos limitamos a comprobar si el que escribe piensa lo mismo que nosotros y, en caso contrario, pasamos a propinarle el mayor número posible de golpes, en forma de diatribas y epítetos descalificativos, en un intento feroz de desactivación de aquello que nos suena raro o nos obliga a pensar. Estamos entrando en la sinrazón tal y como la oligarquía que gobierna este país, y el mundo, quiere. Hemos comenzado a no escucharnos a nosotros mismos.

Esto es una Plutocracia, un sistema político en el que el gobierno está en manos de los que poseen la
riqueza. En este sistema permiten el voto cada 4 años como acción propagandística y para dar apariencia democrática a lo que no es más que un régimen totalitario que en nada tiene en cuenta a la sociedad. Franco lo llamó Democracia Orgánica, por ejemplo. Ayer se escenificaba en la Comisión permanente cómo una vicepresidenta, Sra. Villalobos, Sra. de Arriola, retiraba el uso de la palabra a la Portavoz socialista porque esta iba a hacer mención de la militancia en el PP del Presidente del Tribunal Constitucional por estar fuera del orden del día mientras se había permitido a otro diputado del PP hablar durante media hora sobre el Presidente Griñan; doble rasero, censura en el Parlamento, bloqueo a las peticiones de comparecencias ante Comisión parlamentaria, magistrados militantes en el partido que olvidan señalarlo al ser nombrados, jueces de instrucción juzgados o cesados por investigar a quien no deben, miles de millones a bancos, miles de millones en contratos reos de sospecha concedidos a los poderosos, todo ello a costa de recortar hasta la saciedad los derechos sociales y defendido con una mayoría absoluta conseguida con mentiras y tras el triunfo del abstencionismo que propugnan a través de las redes. Lo tienen muy bien montado.

Reflexionaba hoy en El público el poeta Luis García Montero sobre todo esto y no puede resumirse mejor que con esta frase que cito:

"Cuando comparezca Rajoy ante los representantes políticos de los españoles, el problema no será Rajoy, sino los diputados del partido en el gobierno que, con nombres y apellidos, de la A a la Z, se olvidarán uno por uno de la decencia para aplaudir la corrupción. Una España sin honor democrático, sin vergüenza."

Y leerlo es demoledor; pero es más demoledor entenderlo y saber que somos pocos los que caemos en esto. Y más deprimente aún observar como en los foros sociales aparecen entes que hacen hincapié en el abstencionismo cuando la mayor debilidad de la Plutocracia es precisamente el voto masivo de los trabajadores, el que realmente puede orientar los cambios políticos del país. Son trolls formados en las sedes de la derecha y la ultraderecha que pueblan la red infectando los foros de desánimo e insultos en un intento de lograr la imposibilidad del diálogo. Es fácil distinguirles; su principal herramienta es la descalificación sin razonamiento que la respalde. Normalmente se apoyan en tildar de defensor de los socialistas al que atacan y enfangan cualquier razonamiento con un listado de acusaciones escandalosas, sean mentira o verdad, que en todos los casos es similar. Cuando les lees parece que sea el mismo González Pons el que ha escrito. Son los integrantes rasos del Negociado de Intoxicación Popular de Pons (NIPP). Realizan su jornada de contribución al partido desde sus ordenadores sembrando el desánimo, la mentira y el abstencionismo al tiempo que impiden cualquier diálogo. Son realmente repugnantes en su cometido.

La consecuencia de esto puede ser nefasta si no nos concienciamos. Si no conseguimos aprender la dura
lección a la que llevamos asistiendo año y medio y volvemos a abstenernos lo van a pagar muy caro las generaciones venideras. Y esto no significa que debamos votar por fuerza al PSOE; significa algo que puede resultar peor para nosotros al obligarnos a buscar opciones y estudiar programas y líneas de pensamiento y actuación. Muchos de los jóvenes se han leído el libro de Stefan Hessel, Indignaos, y creen que ya está todo leído. Hablas de lecturas recomendables y te miran como si fueses marciano. Hablas de otras alternativas y te responden que IU o UPyD, sin ver que hay muchas más formaciones saliendo a la luz ahora mismo. No estoy hablando del populismo de los Beppe Grillo, estoy refiriéndome a verdaderas organizaciones que propugnan la limpieza social necesaria y el establecimiento de una Constitución real que pueda poner fin, mediante su articulado, al saqueo sistemático de nuestros bienes sociales y al restablecimiento de nuestra dignidad, tanto como sociedad como la que poseemos por el simple hecho de ser seres vivos; nuestra dignidad como personas.

Es pues hora de volver la mirada hacia formaciones como la impulsada por el Juez Garzón, Federico Mayor Zaragoza, Ignacio Ramonet, Vincesç Navarro y tantos otros: Convocatoria cívica. Es hora de volver a leer, a informarnos de boca de aquellos que tienen claridad suficiente como para desentrañar este sistema corrupto que padecemos. Autores como Noam Chomsky e Ignacio Ramonet -"El beneficio es lo que cuenta" y "Cómo nos venden la moto"- o Josep Ramoneda -"La izquierda necesaria"- son tres autores y tres libros fundamentales para saber lo que nos está ocurriendo. Después viene el duro deber de transmitir lo que dicen en ellos a todos aquellos a los que tengamos acceso para que esto se difunda. Solo el conocimiento nos va a sacar de esta. Y ese conocimiento debería llevarnos a votar masivamente, que es lo único que puede hacer que cambie este sistema. Las leyes las han creado los plutócratas y solo es desde posiciones de mayoría parlamentaria desde las que podemos cambiarlas. Si nuestros representantes no están en el Parlamento, en la calle nos molerán a palos y no conseguiremos nada.

Pero los españoles, a lo largo de la Historia, jamás hemos querido hacer el esfuerzo de escarmentar y comenzar a pensar como pueblo salvo para echar a los franceses. Escribimos la Pepa en Cádiz y aclamamos a Fernando VII cuando regresó como si hubiese triunfado él mismo liberando a España del yugo imperial durante sus vacaciones en Versalles en lugar de comenzar a caminar solitos de una vez por todas...

Y así nos va.
http://convocatoriacivica.es/

Os dejo con el Profesor Ramonet:


No hay comentarios:

Publicar un comentario